
Seguramente que alguna vez os habéis sentido solo, pensando que la vida no tiene mucho sentido y que nunca tendrás al lado a nadie especial con la que compartir la vida. A mi me pasó. Hace algún tiempo mi vida parecía que tenía sentido y que mi futuro estaba muy cerca; lo que siempre había soñado. Pero la vida da muchas vueltas y todo se convirtió en nada; bueno, mejor dicho en un "sin sentido". Solo quedaban a mi lado mi familia y mis amigos (que ya son muchos) pero me llegue a acostumbrar a tener a alguien a mi lado, con la que hacer planes y mirar juntos hacia el futuro. Pensé que nunca volvería a tener esa sensación, que como dicen los poetas, no volvería a sentir el revoloteo de las mariposas en mi estomago. Pero parece que Dios sabe lo que hace y sabe poner a cada persona en el camino de otras. Alguien apareció en mi vida, bueno mejor dicho, en mi messenger. Se presento como un amigo; un amigo que supo escuchar todas aquellas cosas que yo no me atreví a contar a mi familia o amigos, no quería que ellos me vieran sufrir, me tenia que hacer "la fuerte". Supo entender mi problema, ser mi paño de lágrimas ...
Poco a poco su presencia se hacia mas esperada. Tenía ganas de que llegara la noche y poder conectarme, necesitaba hablar con él. Llego un momento que las letras no eran suficiente, teníamos que vernos. Dos nuevos amigos que se encuentran por primera vez. Si antes las conversaciones eran maravillosas, ahora los encuentros eran aun mejores. Pude comprobar personalmente como era, comprobar su maravillosa forma de tratarme. Algo muy bonito estaba comenzando, pero yo tenía miedo... Pero en esta vida hay que echarle valor a las cosas y tomarlas tal y como vienen, y si vienen será por algo. Te puedes arrepentir de muchas cosas pero de esta decisión no. Comenzaba una nueva vida, una nueva persona estaría a mi lado para compartir nuevas vivencias. Sinceramente os puedo decir que es lo mejor que me ha pasado. Tan solo le puedo decir "Gracias por estar ahí".
La vida te da muchos palos pero de todos algo se aprende. Yo aprendí que la vida es muy corta y que hay que vivirla al máximo. Lo que vale es el presente, y el pasado solo está para recordar las cosas buenas que nos ha pasado. El futuro es el presente...